

La aparición de lo que en su momento se llamaron
“Nuevas Tecnologías” en las últimas décadas del
siglo XX ha sido la causa de la llamada “Revolución
Digital”, revolución que, a diferencia de otras anteriores,
ha conseguido que los cambios y las transformaciones
derivados de lo que hoy se llaman “Tecnologías de
la Información y las Comunicaciones” (TIC), se hayan
producido muy rápidamente en todos los ámbitos de la
sociedad.
Efectivamente, las TIC y en especial Internet se desarrollan
y se incorporan a la vida de los ciudadanos a una velocidad
vertiginosa. Los efectos que Internet y sus múltiples
aplicaciones tienen en la vida de los ciudadanos, de
las empresas, de las instituciones y de los gobiernos se
han manifestado en menos de una década. Por otra parte,
si miramos a nuestro alrededor, se observan muchos
cambios en la forma de comunicarse, de organizarse, incluso
de trabajar o de divertirse. Se ha confi gurado una
nueva sociedad, la nueva “Sociedad de la Información”
(SI) también denominada, si damos un paso más, “Sociedad
del Conocimiento”, que se caracteriza por la posibilidad
de acceder a volúmenes ingentes de información y
de conectarse con otros colectivos o ciudadanos fuera de
los límites del espacio y del tiempo.
Ante esta situación, cabe plantearse cuál ha sido el efecto
de las “Nuevas Tecnologías” en la educación. A simple
vista, parece que el impacto producido ha sido menor que
en otros ámbitos y que, en esta ocasión, la educación no
ha cumplido con su tradicional papel de palanca de cambio.
Sin embargo, una refl exión más profunda plantea
que lo que hay es un gran retraso debido a las implicaciones
de los cambios en la educación, que suponen no
sólo invertir en equipamiento y en formación sino en un
cambio de actitud o de mentalidad, y este proceso lleva
su tiempo.
Según el Informe Mundial sobre la Comunicación de la UNESCO la expresión Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación se usa para denominar a las nuevas técnicas de comunicación desarrolladas durante las últimas décadas en 3 diferentes ramas:
- Las telecomunicaciones.
- Informática.
- Sector audiovisual.
Para Maherzi las Nuevas Tecnologías no se limitan a los soportes, afectan al contenido y a la forma de distribución y utilización, y por ello es su aspecto innovador.
Las Nuevas Tecnologías aplicadas a la educación, son medios didácticos y objeto de estudio, y por ello, para Escudero son cualquier recurso tecnológico que se organiza en un determinado sistema de símbolos con un propósito instructivo.
Para Rodríguez Diéguez las Nuevas Tecnologías aplicadas a la educación pretenden capacitar al futuro profesor como un usuario de recursos multimedia, entendida como la utilización de recursos multicódigos, verbales e icónicos y la integración de varios medios como diaporamas, ordenador y video.
Martínez Sánchez y Escudero entienden las Nuevas Tecnologías como medio (unión de una parte material hardware y una de contenido software que permite relacionar la comunicación indirecta a cualquier emisor con un receptor superando las variables espacio-temporales que impone unos códigos singulares) y las separa según sus características comunes:
- Aspectos formales: Son medios, consumen, Almacenan datos, utilizan, proporcionan.
- Aspectos materiales: almacenamiento, velocidad, complementación.
Hay que resaltar que los cambios tecnológicos pasan siempre por un período de inestabilidad
o, en términos más precisos en la historia de la tecnología, “una ventana de flexibilidad
interpretativa”. Los historiadores señalan que cada vez que se incorpora una nueva
tecnología, “hay un período de flexibilidad en la que distintos actores sociales se movilizan
para construir el nuevo sentido de un artefacto tecnológico.” (Ito et al., 2010:25).
Con el tiempo, esa indefinición se estabiliza y se convierte en un nuevo sentido común.
Ese es el tiempo que estamos viviendo actualmente, en el que los nuevos pasos dependen,
en gran medida, de las decisiones y debates que encaremos hoy (Jenkins, 2009).
Por estas razones de oportunidad histórica, compromiso con la democratización de la
cultura y preocupación por el devenir ético-político de nuestras sociedades, el sistema
escolar, basado en una noción de “cultura pública común”, debería ocuparse de garantizar
la equidad no solo en el acceso a las nuevas tecnologías sino también a una variedad
y riqueza de prácticas de conocimiento. Al mismo tiempo, debería también abordar la
cuestión ética y política de la formación de las audiencias y de los nuevos espectadores/
productores de cultura, para plantear otros ejes de debate y de interacción que tengan
en cuenta múltiples voces y perspectivas.
Con estas consideraciones como punto de partida, el documento que presentamos como
base de la discusión del VI Foro Latinoamericano de Educación se propone ofrecer una
lectura de conjunto sobre algunos ejes de debate que atraviesan buena parte de las
políticas educativas de la región en torno a la inclusión de dichas tecnologías: el lugar
de la escuela en la adopción de nuevas tecnologías, los espacios y modalidades para su
incorporación, las transformaciones requeridas en términos de la clasificación y organización
de los saberes escolares, y las demandas sobre nuevos perfiles docentes. Esperamos
que las ideas que siguen contribuyan a un intercambio rico para avanzar en políticas
educativas y pedagógicas que estén a la altura de los desafíos que nos toca enfrentar en
este nuevo siglo.
Se consideran que las tecnologías son utilizadas como un medio de aprendizaje cuando es una herramienta al servicio de la formación a distancia, no presencial y del autoaprendizaje o son ejercicios de repetición, cursos en línea a través de Internet, de videoconferencia, cederoms, programas de simulación o de ejercicios, etc.
Este procedimiento se enmarca dentro de la enseñanza tradicional como complemento o enriquecimiento de los contenidos presentados.
Pero donde las nuevas tecnologías encuentran su verdadero sitio en la enseñanza es como apoyo al aprendizaje. Las tecnologías así entendidas se hayan pedagógicamente integradas en el proceso de aprendizaje, tienen su sitio en el aula, responden a unas necesidades de formación más proactivas y son empleadas de forma cotidiana.
La integración pedagógica de las tecnologías difiere de la formación en las tecnologías y se enmarca en una perspectiva de formación continua y de evolución personal y profesional como un “saber aprender”.
La búsqueda y el tratamiento de la información esencial a estos objetivos de formación constituyen la piedra angular de tales estrategias y representan actualmente uno de los componentes de base para una utilización eficaz y clara de Internet ya sea en el medio escolar como en la vida privada.
Para cada uno de estos elementos mencionados, las nuevas tecnologías, sobre todos las situadas en red, constituyen una fuente que permite variar las formas de hacer para atender a los resultados deseados.
Este procedimiento se enmarca dentro de la enseñanza tradicional como complemento o enriquecimiento de los contenidos presentados.
Pero donde las nuevas tecnologías encuentran su verdadero sitio en la enseñanza es como apoyo al aprendizaje. Las tecnologías así entendidas se hayan pedagógicamente integradas en el proceso de aprendizaje, tienen su sitio en el aula, responden a unas necesidades de formación más proactivas y son empleadas de forma cotidiana.
La integración pedagógica de las tecnologías difiere de la formación en las tecnologías y se enmarca en una perspectiva de formación continua y de evolución personal y profesional como un “saber aprender”.
La búsqueda y el tratamiento de la información esencial a estos objetivos de formación constituyen la piedra angular de tales estrategias y representan actualmente uno de los componentes de base para una utilización eficaz y clara de Internet ya sea en el medio escolar como en la vida privada.
Para cada uno de estos elementos mencionados, las nuevas tecnologías, sobre todos las situadas en red, constituyen una fuente que permite variar las formas de hacer para atender a los resultados deseados.